Gonzalo Aloras

12

2011

1 LEO

Oh, mi amor, no hay que sufrir,
colmarás la pluma del poeta,
y la voz de los que cantan.

Si hay dolor, hay devenir,
además la bruma de la siesta
se despeja cuando bailas.

Leo, leo, mientras todo cambia,
leo, leo, mientras nieve caiga,
leo.

Si apagas la luz en ti,
nadie ya dará con el camino
y con la fe que vos soñabas.

Bailarás, en cambio ahí,
frente a un dios que escribe en su cuaderno
el porvenir envuelto en llamas.

Leo, leo, mientras todo cambia,
leo, leo, mientras nieve caiga,
leo.

Siempre habrá un resurgir,
manantial que espera ser bebido
por las plantas y sus hijos.

No hay final, hay devenir,
brillará la luna de Hiroshima
y Nagasaki frente a esto.

De lo que no se sabe podés hablar,
de lo que no se ama, mejor callar,
de lo que no se sabe, podés improvisar.

Leo, leo, mientras todo cambia,
leo, leo, mientras nieve caiga,
leo.