Patricia Sosa |


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LAS ROSAS DE MI JARDÍN

A lo mejor me cuesta contarles esto,
pero yo una vez, hace mucho tiempo,
me senté y dije:
“Las rosas de mi jardín se secaron,
y eso que las regué con todo el amor que pude.
Las cuidé del frío, del calor excesivo, del viento,
les di caricias, muchas, les hice compañía.
Creo que estuve mal en no hablarles demasiado,
pero yo pensé que mi silencio les servía de apoyo, no?
A veces cuando, bueno, eso quiero creerlo,
cuando se sentían amenazadas, mis rosas me lastimaban,
pero yo no gritaba, no quería mortificarlas,
y además, quién no sacó sus espinas alguna vez, no?
Pero mis rosas estaban marchitas.
Yo las regué con paciencia, mucha, tal vez demasiada,
y ahora que pasó el tiempo, a lo mejor puedo traducir
paciencia en cobardía.
Pero yo, yo amaba mis rosas, y yo siempre quise tener un jardín.
Cuando me di cuenta que se habían secado
se me partió el corazón en mil pedazos.
Igualmente me senté a su lado, no? Y esperé paciente una reacción,
y les pedí. Les pedía por nuestra relación de tantos años,
les pedí porque me habían clavado espinas y todavía tenía marcas.
Les pedí, les pedí, porque siempre mañana hay otro día, no? Y uno nunca sabe.
Pero no revivieron.
Hoy sé que cuando saqué los rosales fue como quedarme sin historia,
y hoy sé que la historia es la memoria, y me acordé ahora, no? De ese
preciso momento, de ese día en que hice todo lo que pude, y no alcanzó.
Y bueno, y tal vez no fue suficiente, no? Y pienso en tantas cosas que hice mal,
tantas cosas que hice mal, pero, pero uno aprende caminando,
y yo las extraño.
Las llevaré dentro de mi recuerdo durante toda mi vida,
pero sé que las rosas de mi jardín se secaron,
y aunque yo algún día tenga otro lugar para plantar mis flores,
ya no será ese jardín donde puse mis más maravillosas ilusiones.
Lloré sobre su tierra seca, y supe que nada más podía hacer.
Se me había ido la voluntad. No sé ni cómo ni cuándo pero,
pero no la tenía, ya no la tenía.
Igualmente respiro hondo y pienso, nadie me va a poder quitar
jamás el saber que yo fui la dueña de las rosas más hermosas
de este mundo. Las rosas de mi jardín se secaron, pero ese jardín,
fue sólo mío.

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